El pueblo boquense respira tranquilo. Porque el plantel ya está instalado nuevamente en La Posada de los Pájaros, el predio que todos consideran mágico desde el 98 cuando Carlos Bianchi se hizo cargo del equipo y en el que Alfio Basile armó su Boca campeón 2005-06.
Inaugurado hace 20 años, el complejo de 50 hectáreas estuvo cerrado el año pasado y reabrió con una nueva conducción. "Nuestra idea es mantener una política comercial muy cuidadosa y la clave fue privilegiar que Boca regresara a nuestras instalaciones. Por eso estamos tan felices", explicó Arne Bergsvik, a cargo de la Posada que para Boca es cábala exitosa, ya que los dos técnicos que no la visitaron fueron los que menos duraron en el club (Brindisi y La Volpe) y tampoco la usaron en el flojo 2009...
En esta visita, la delegación se encontró con una serie de sorpresas. "Primero, me focalicé en la primera línea, la parte edilicia, y después me fui metiendo más adentro", dice Arne en la recorrida con Olé. "Lo que era un gimnasio y lo convertimos en un auditorio de acceso externo, especialmente para Boca", cuenta. La novedad tiene un objetivo único: "Cuando haya atención a la prensa los jugadores no sientan que le invaden el interior del hotel". Entre las exigencias del club, estuvieron la colocación de aire acondicionado, más habitaciones, la exclusividad del lugar y la puesta en condiciones de una campo de juego. "Mi esposa le dijo a Bianchi cuando nos visitó: 'Si ustedes vienen, arreglamos la cancha'. Y nos pusimos a trabajar".
¿Qué encuentra Boca en la Posada? Todo. Alojamiento, comedor, gimnasio, pileta, una cancha para ejercitar y espacios de esparcimiento. Sobre todo, la confianza que le da prepararse en el mismo lugar en que se formaron todos sus equipos campeones.
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